TRIO CON MI EX

Soy una mujer soltera, joven, con grandes expectativas sobre la vida, las relaciones en pareja y sobre todo el sexo.

Actualmente tengo novio una persona maravillosa y que me entiende en todos los aspectos, pero como somos seres inconformes también tengo un ex con el que no he podido romper sentimentalmente, ni sexualmente del todo.

Con este ex salgo esporádicamente. No se, si es por el tipo de relación sentimental y prohibida que tenemos que hemos expermientado las mejores relaciones sexuales. Es el sentimiento, la intimidad, la adrenalina, el morbo, que sentimos el uno por el otro que hemos podido disfrutar de nuestros cuerpos, del no pensar en lo correcto, de atrevernos a toquetearnos, besarnos, chuparnos y de experimentar con juguetes sexuales o de roles lo que alimenta este deseo de estar juntos.

Cuando eramos novios, alguna vez el me mencionó el deseo de tener una fantasía sexual, el famoso trio que para los hombres obviamente es dos mujeres y ellos como único hombre. Esta idea debo aceptarlo me producía cierto estimulo y placer, pero al ser su novia inevitablemente asalta el tema de la duda, los celos y el pudor de conservar una relación a la cual uno valora y que pretende cuidar a toda costa. Ahora que no hay un título para lo nuestro, decidí aceptar la propuesta y el ni corto, ni perezoso, ya tenía una persona en mente.

Esta chica vive en otra ciudad actualmente, con ella nos conocimos por internet y empezamos a hablar de todo, instantánamente hicimos una conexión que a mi en lo personal me pareció increible. Podía tratarla con naturalidad y ni que decir de la atracción sexual que sentí al verla e irla conociendo. Los mensajes fluían sin control, las video llamadas fueron pasando de algo amigable a temas más y más candentes.

Pasamos de la música y los hoobies, a posiciones sexuales, zonas erógenas, tipos de besos, caricias, etc. Luego vinieron los videos con ropa muy sexy, disfraces para roles sexuales, lenceria de encaje para noches románticas y de pasión, lencería más atrevida para sexo fuerte y sucio, cada uno de nosotros empezó a armar su propio kit de juguetes, trajes, aceites y demás cositas que queríamos usar para el momento de nuestro futuro encuentro. Porque este trío iba porque iba.

Hasta que al fin pusimos fecha para el encuentro, ella se quedó en mi casa. Al llegar nos sentiamos como amigas de vieja data y debo decir que empezamos a comernos la miel con algunos besitos que nos dabamos antes del gran día. Este encuentro triple fluyó de una manera muy amena, sin sobresaltos, sin miedos y con el tiempo suficiente para disfrutarlo, cada quien dijo las mentiras que debía y la verdad, valió la pena. El encuentro fluyo de manera tierna al principio como si todas las partes fueramos conscientes del cuidado de los sentimientos, del interactuar tan delicadamente que cada uno encontrara su momento con el otro.

Las caricias fueron tal y como cada quien quería. Los besos, la temperatura, los gestos y los estimulos subían de frecuencia y agitaban el momento, ya no había ataduras, ni ropa que se mantuviera en el puesto, el morbo se apodero del momento; el deseo se apoderó de nuestras mentes y saltó de súbito hacia nuestros dedos que se enredaban en un frenesí de placer constante, el contoneo en cada penetración no se hizo esperar, los gémidos y sonidos ensordecieron la habitación, el éxtasis lleno cada poro, cada hueco con flujos que hoy por hoy recuerdo, atesoro y anhelo.

Es increíble como el poder de la seducción, la mente, las caricias y el deseo de estar dispuesto al desenfreno aviva cada centímetro de piel. Desde ese día y ese encuentro, he podido llegar al orgasmo sola, en pareja o en trio. Y no es putería es tan solo sentir.

Relatos eróticos de Madame lautier.

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